El gobierno celebra la pobreza laboral en mínimo histórico. La canasta alimentaria subió al doble que la inflación.
El mismo INEGI que firma la caída de la pobreza laboral a 30,7% publica que comer lo básico se encareció 8,3% anual, casi el doble que el IPC.
El gobierno tiene su titular: la pobreza laboral cayó a 30,7 % en el primer trimestre de 2026, mínimo histórico, desde el 33,9 % de un año antes. La cifra es real y la firma el INEGI. Pero el mismo instituto, en otro boletín del mismo mes, publica un dato que no aparece en la celebración oficial: comer lo básico se encareció 8,3 % anual en abril.
Esa es la canasta alimentaria —el conjunto de productos que marca la línea de pobreza extrema por ingresos—. Subió 8,3 % en el ámbito rural y en el urbano por igual. Frente a ese 8,3 %, la inflación general anual fue del 4,4 %. No es una cuenta nuestra: es el propio INEGI quien escribe que la canasta “se ubicó 3,9 puntos porcentuales por encima en ambos ámbitos”. El precio de lo que se come para no caer en pobreza subió casi al doble que el índice general de precios.
Aquí está el puente honesto, y conviene no torcerlo. El INEGI no se contradice. Lo que ocurre es que el gobierno destaca un dato del instituto y silencia otro del mismo instituto. La mejora de la pobreza laboral se mide deflactando el ingreso de los hogares por el INPC general —ese 4,4 %—. Pero la pobreza laboral se define, por construcción, como no poder comprar la canasta alimentaria. Y esa canasta no subió 4,4 %: subió 8,3 %. El termómetro de la mejora corre a la mitad de velocidad que el coste real de comer.
El detalle lo deja ver el propio boletín de pobreza laboral: el ingreso real per cápita avanza 5,3 % deflactado por el INPC, pero la línea que tiene que superar —la canasta— sube 8,3 %. Para quien vive justo al filo de esa línea, la “mejora” estadística no se traduce en un plato más en la mesa. Parte del avance depende de con qué índice se deflacte.
¿Qué empuja la canasta? El INEGI lo dice también: el jitomate, con un +121,1 % anual, es la primera causa del alza. Le siguen los alimentos preparados fuera de casa (+6,8 %), el chile y la papa. En pesos, el umbral para no estar en pobreza extrema por ingresos quedó en 2.598,99 $ mensuales por persona en zonas urbanas y 1.966,06 $ en rurales.
Un apunte que quita coartadas: el dato no lo firma un organismo opositor. El CONEVAL fue disuelto, y desde julio de 2025 es el INEGI quien calcula las dos cifras —la que el gobierno celebra y la que no menciona— con la misma metodología de siempre. Las dos salen de la misma casa. Solo una sale en el boletín de prensa.